Pensamiento crítico

diciembre 3, 2011

El pensamiento escéptico es simplemente el medio de construir, y comprender, un argumento razonado y —especialmente importante— reconocer un argumento falaz o fraudulento. La cuestión no es si nos gusta la conclusión que surge de una vía de razonamiento, sino si la conclusión se deriva de la premisa o punto de partida y si esta premisa es cierta.
Entre las herramientas:

Siempre que sea posible tiene que haber una confirmación independiente de los «hechos».

• Alentar el debate sustancioso sobre la prueba por parte de defensores con conocimiento de todos los puntos de vista.

• Los argumentos de la autoridad tienen poco peso: las «autoridades» han cometido errores en el pasado. Los volverán a cometer en el futuro. Quizá una manera mejor de decirlo es que en la ciencia no hay autoridades; como máximo, hay expertos.

• Baraje más de una hipótesis. Si hay algo que se debe explicar, piense en todas las diferentes maneras en que podría explicarse. Luego piense en pruebas mediante las que podría refutar sistemáticamente cada una de las alternativas. Lo que sobrevive, la hipótesis que resiste la refutación en esta selección darwiniana entre «hipótesis de trabajo múltiples» tiene muchas más posibilidades de ser la respuesta correcta que si usted simplemente se hubiera quedado con la primera idea que se le ocurrió.

• Intente no comprometerse en exceso con una hipótesis porque es la suya. Se trata sólo de una estación en el camino de búsqueda del conocimiento. Pregúntese por qué le gusta la idea. Compárela con justicia con las alternativas. Vea si puede encontrar motivos para rechazarla. Si no, lo harán otros.

• Cuantifique. Si lo que explica, sea lo que sea, tiene alguna medida, alguna cantidad numérica relacionada, será mucho más capaz de discriminar entre hipótesis en competencia. Lo que es vago y cualitativo está abierto a muchas explicaciones. Desde luego, se pueden encontrar verdades en muchos asuntos cualitativos con los que nos vemos obligados a enfrentarnos, pero encontrarlas es un desafío mucho mayor.

• Si hay una cadena de argumentación, deben funcionar todos los eslabones de la cadena (incluyendo la premisa), no sólo la mayoría.

• El rasero de Occam. Esta conveniente regla empírica nos induce, cuando nos enfrentamos a dos hipótesis que explican datos igualmente buenos, a elegir la más simple.

• Pregúntese siempre si la hipótesis, al menos en principio, puede ser falsificada. Las proposiciones que no pueden comprobarse ni demostrarse falsas, no valen mucho. Consideremos la gran idea de que nuestro universo y todo lo que contiene es sólo una partícula elemental —un electrón, por ejemplo— en un cosmos mucho más grande. Pero si nunca podemos adquirir información de fuera de nuestro universo, ¿no es imposible refutar la idea? Ha de ser capaz de comprobar las aseveraciones. Debe dar oportunidad a escépticos inveterados de seguir su razonamiento para duplicar sus experimentos y ver si se consigue el mismo resultado.

Además de enseñamos qué hacer cuando evaluamos una declaración de conocimiento, un buen equipo de detección de camelos también debe enseñamos qué no hacer. Nos ayuda a reconocer las falacias más comunesy peligrosas de la lógica y la retórica. Se pueden encontrar muchos buenos ejemplos en religión y política, porque sus practicantes a menudo se ven obligados a justificar dos proposiciones contradictorias. Entre esas falacias se encuentran:

ad hominem: latín «contra el hombre», atacar al que discute y no a su argumentación (p. ej.: El reverendo doctor Smith es un conocido fundamentalista de la Biblia, por lo que sus objeciones a la evolución no deben tomarse en serio);

argumento de autoridad (p. ej.: El presidente Richard Nixon debería ser reelegido porque tiene un plan secreto para terminar la guerra en el sudeste de Asia… pero, como era secreto, el electorado no tenía ninguna manera de evaluar sus méritos; el argumento equivalía a confiar en él porque era presidente: craso error, como se vio);

argumento de consecuencias adversas (p. ej.: Debe existir un Dios que dé castigo y recompensa porque, si no, la sociedad sería mucho más ilegal y peligrosa, quizá incluso ingobernable. O: El acusado en un juicio de asesinato con mucha publicidad recibió el veredicto de culpable; en otro caso, habría sido un incentivo para que otros hombres matasen a sus esposas);

llamada a la ignorancia; la declaración de que todo lo que no ha sido demostrado debe ser cierto, y viceversa (es decir: No hay una prueba irresistible de que los ovnis no estén visitando la Tierra; por tanto, los ovnis existen… y hay vida inteligente en todas partes en el universo. O: Puede haber setenta mil millones de otros mundos pero, como no se conoce ninguno que tenga el avance moral de la Tierra, seguimos siendo centrales en el universo.) Esta impaciencia con la ambigüedad puede criticarse con la frase: la ausencia de prueba no es prueba de ausencia;

un argumento especial, a menudo para salvar una proposición en un problema retórico profundo (p. ej.: ¿Cómo puede un Dios compasivo condenar al tormento a las generaciones futuras porque, contra sus órdenes, una mujer indujo a un hombre a comerse una manzana? Argumento especial: no entiendes la sutil doctrina del libre albedrío. O: ¿Cómo puede haber un Padre, Hijo y Espíritu Santo igualmente divinos en la misma persona? Argumento especial: no entiendes el misterio divino de la Santísima Trinidad. O: ¿Cómo podía permitir Dios que los seguidores del judaísmo, cristianismo e islam —obligados cada uno a su modo a medidas heroicas de amabilidad afectuosa y compasión— perpetraran tanta crueldad durante tanto tiempo? Argumento especial: otra vez, no entiendes el libre albedrío. Y en todo caso, los caminos de Dios son misteriosos);

pedir la pregunta, llamado también asumir la respuesta (p. ej.: Debemos instituir la pena de muerte para desalentar el crimen violento. Pero ¿se reduce la tasa de delitos violentos cuando se impone la pena de muerte? O: El mercado de acciones sufrió ayer una caída debido a un ajuste técnico y la retirada de beneficios por los inversores… pero ¿hay alguna prueba independiente del papel causal del «ajuste» y retirada de beneficios; nos ha enseñado algo esta explicación implícita?);

selección de la observación, llamada también enumeración de circunstancias favorables o, como lo describió Francis Bacon, contar los
aciertos y olvidar los fallos (p. ej.: Un Estado se jacta de los presidentes que ha tenido, pero no dice nada de sus asesinos en serie);

estadísticas de números pequeños, pariente cercano de la selección de la observación (p. ej.: «Dicen que una de cada cinco personas es china. ¿Cómo es posible? Yo conozco cientos de personas” y ninguna de ellas es china. Suyo sinceramente.» O: He sacado tres sietes seguidos. Esta noche no puedo perder»);

incomprensión de la naturaleza de la estadística (p. ej.: El presidente Dwight Eisenhower expresa asombro y alarma al descubrir que la mitad de los americanos tienen una inteligencia por debajo de la media);

inconsistencia (p. ej.: Prepararse con toda prudencia para lo peor de que sea capaz un adversario militar potencial, pero ignorar las proyecciones científicas en peligros medioambientales para ahorrar porque no están «demostrados». O atribuir el descenso de la esperanza de vida en la antigua Unión Soviética a los defectos del comunismo hace muchos años; pero no atribuir nunca la alta tasa de mortalidad infantil de Estados Unidos (ahora la más alta de las principales naciones industriales) a los defectos del capitalismo. O considerar razonable que el universo siga existiendo siempre en el futuro, pero juzgar absurda la posibilidad de que tenga una duración
infinita hacia el pasado);

non sequitur: «no sigue», en latín (p. ej.: Nuestra nación prevalecerá porque Dios es grande. Pero casi todas las naciones pretenden que eso es cierto; la formulación alemana era: «Gott mit uns»), A menudo, los que caen en la falacia non sequitur es simplemente que no han reconocido posibilidades alternativas;

post hoc, ergo propter hoc: en latín, «después de esto, luego a consecuencia de esto» (p. ej.: Jaime Cardinal, arzobispo de Manila:
«Conozco… a una mujer de veintiséis años que parece tener sesenta porque toma pildoras (anticonceptivas).» O: Cuando las mujeres no votaban, no había armas nucleares);

pregunta sin sentido (p. ej.: ¿Qué ocurre cuando una fuerza irresistible choca con un objeto inamovible? Pero si existe algo así como una fuerza irresistible no puede haber objetos inamovibles, y viceversa);

exclusión del medio o falsa dicotomía: considerar sólo los dos extremos en un continuo de posibilidades intermedias (p. ej.: «Sí, claro, ponte de su parte; mi marido es perfecto; yo siempre me equivoco.» O: «El que no quiere a su país lo odia.» O: «Si no eres parte de la solución, eres parte del problema»);

corto plazo contra largo plazo: un subgrupo de la exclusión del medio, pero tan importante que lo he destacado para prestarle atención especial (p. ej.: No podemos emprender programas para alimentar a los niños desnutridos y educar a los preescolares. Se necesita tratar con urgencia el crimen en las calles. O: ¿Por qué explorar el espacio o seguir la ciencia fundamental cuando tenemos un déficit de presupuesto tan enorme?);
terreno resbaladizo, relacionado con la exclusión del medio (p. ej.: Si permitimos el aborto en las primeras semanas de embarazo, será
imposible impedir la muerte de un bebé formado. O al contrario: Si el Estado nos prohíbe abortar aunque sea en el noveno mes, pronto nos empezará a decir lo que tenemos que hacer con nuestro cuerpo en el momento de la concepción);

confusión de correlación y causa (p. ej.: Una encuesta muestra que hay más homosexuales entre los licenciados universitarios que entre los de menor educación; en consecuencia, la educación hace homosexual a la gente. O: Los terremotos andinos están correlacionados con aproximaciones más cercanas del planeta Urano; en consecuencia —a pesar de la ausencia de una correlación así para el planeta más cercano y más imponente, Júpiter—, lo segundo causa lo primero.

hombre de paja: caricaturizar una postura para facilitar el ataque (p. ej.: Los científicos suponen que los seres vivos se formaron juntos por casualidad, una formulación que ignora deliberadamente la principal idea darwiniana: que la naturaleza avanza conservando lo que funciona y descartando lo que no. O, y eso también es una falacia a largo/corto plazo, los defensores del medio ambiente se preocupan más por los caracoles y los buhos moteados que por las personas);

prueba suprimida, o media verdad (p. ej.: Aparece en televisión una «profecía» sorprendentemente precisa y ampliamente citada del intento de asesinato del presidente Reagan, pero —detalle importante— ¿fue grabada antes o después del acontecimiento? O: Estos abusos del gobierno exigen una revolución, aunque sea imposible hacer una tortilla sin romper antes los huevos. Sí, pero ¿en esta revolución morirá más gente que con el régimen anterior? ¿Qué sugiere la experiencia de otras revoluciones? ¿Son deseables y en interés del pueblo todas las revoluciones contra regímenes opresivos?

palabras equívocas (p. ej.: La separación de poderes de la Constitución de Estados Unidos especifica que este país no puede entrar en guerra sin una declaración del Congreso. Por otro lado, los presidentes tienen el control de la política exterior y la dirección de las guerras, que son herramientas potencialmente poderosas para conseguir la reelección. Los presidentes de cualquier partido político podrían verse tentados por tanto a disponer guerras mientras levantan la bandera y llaman a las guerras otra cosa: «acciones de policía», «incursiones armadas», «golpes reactivos de protección», «pacificación», «salvaguarda de los intereses americanos», y una gran variedad de «operaciones», como las de la «Operación Causa Justa». Los eufemismos para la guerra forman parte de una gran clase de reinvenciones del lenguaje con fines políticos. Talleyrand dijo: «Un arte importante de los políticos es encontrar nombres nuevos para instituciones que bajo sus nombres viejos se han hecho odiosas al pueblo»).

Tomado de el libro El mundo y sus demonios, Capítulo 12: El sutil arte de detectar camelos. Editorial planeta.


Zapatero a tus zapatos: lo que el dogma atrofia.

noviembre 30, 2011

Quien osa ponerle limites al conocimiento científico?Cualquiera creería que en pleno siglo XXI pocos se atreverían a hacerlo máxime cuando el mundo en que vivimos está plagado de descubrimientos e innovaciones tecnológicas producto de una rigurosa experimentación científica. Pero no. En un artículo dominical de el diario El tiempo del 19 de Junio del 2011 el reconocido sacerdote y columnista del diario El Tiempo, Alfonso Llano Escobar, teólogo y profesor de la universidad Javeriana se va lanza en ristre contra uno de los científicos más importantes e influyentes de hoy, Stephen Hawking quien afirma en su último libro – El Gran Diseño – que el cerebro humano después de la muerte corre la misma suerte que un computador cuando se apaga, es decir, que no queda ningún tipo de actividad, afirmación que el señor Llano con el tono de la convicción que produce el dogma no digerido califica de ignorante, ridícula y que a su vez le merece el calificativo de estúpido, lo cual pone a pensar a los lectores sobre la pertinencia y la supuesta autoridad que ejercen algunos de los líderes religiosos sobre una de las actividades más elevadas del ser humano: la ciencia. Sin duda esto muestra que aún quedan bastiones ideológicos que pretenden recuperar el monopolio sobre la Verdad que en un pasado poseían. Descalificar las hipótesis planteadas por un contradictor a la luz de la razón implica replantear una mejor sin necesidadde recurrir a argumentos de autoridad ni a la bajeza del insulto, de ahí que en materia de conocimiento no se hable de hipótesis estúpidas o ignorantes sino de probables e improbables. Ese aspecto no lo toma en cuenta el columnista y emprende una serie de contra-argumentos como el de que el interés principal de su afirmaciones lo que busca es vender el libro costa de una supuesta ignorancia religiosa, argumento que se diluye infinitamente cuando a manera de epílogo escribe la dirección y datos de contacto del  sitio donde se vende uno de sus libros – Zapatero a sus zapatos –  en donde rebate la veracidad de las hipótesis de Hawking que para los amantes de este tipo de literatura y admiradores de este personaje resulta sospechosamente contradictorio. La discusión entre ciencia y religión no es nueva y parece ser que a los científicos les está vedado hacer afirmaciones sobre el origen del universo o sobre si hay vida después de la muerte ya que tocan las fibras sensibles de lo que cada quien llama para si mismo espiritualidad, pero por otro lado la respuesta a esas preguntas no parece ser resuelta de manera convincente por la “prestidigitación dialéctica” que pretende desvirtuar tales razonamientos mediante abusos del lenguaje.

Si la ciencia en su quehacer desenmascara verdades que resultan molestas en otras esferas de la existencia humana es algo que puede resultar incómodo o devastador para muchos; por fuera de esto el objetivo que se persigue es el de develar los secretos que la naturaleza guarda celosamente, que manejados de manera ética deberían prestar un servicio a favor del progreso de la humanidad. Un ejemplo de esta situación se vivió en la Europa del siglo XIX cuando la poderosa teoría deDarwin sobre la evolución –  sobre la cual descansa todo concepto en biología – de las especies resultaron de sus análisis sobre las observaciones experimentales durante la expedición por América y que contrariaba la idea que le fue impuesta en su pregrado en Cambridge cuando leyó la Teología natural de William Paley en la que se enseñaba la idea del diseño inteligente.

Retomado el temade la vida después de la muerte, muchos habremos tenido el sueño o la sensación de encontrarnos con un ser querido que había muerto tiempo atrás y que su muerte fue parte de una gran confusión pero cuando despertamos volvemos a ser conscientes y nos reencontramos con la triste realidad. La vida después de la muerte es una idea confortable ya que nos alivia con la esperanza de encontrarnos con los seres queridos en una dimensión ultra terrena. Es una idea confortable y  maravillosa, pero de la cual no tenemos ninguna prueba válida. La religión brinda por suparte el consuelo y la esperanza que muchos quieren oír por lo que esas ideas encuentran una gran aceptación en las mayorías. Hasta ahora nadie ha vuelto del más allá a contarnos con algún detalle su experiencia. Los esceptico esperamos ansiosos eas pruebas que,  entre otras cosas, deberían ser datos cientificos comprobables y no simples anecdotas.

La historia nos ha enseñado en muchas ocasiones que las ideas o dogmas religiosos han suprimido y atacado el pensamiento científico por la simple razón de que éste con el calor de su fuego abrazador chamuzca las ideas místicas y sobrenaturales. Porque la religión organizada al descubrir las bondades de la ciencia no ha dicho: “ El universo es mas fantástico de lo que creíamos” …”la tierra no es el centro del universo!” ó “ la teoría de la evolución explica con mayor simpleza el origen delos seres vivos!”. A mi modo de ver eso refleja el carácter arrogante de sus dogmas, por el contrario que presunción nos lleva a creer por ejemplo cuando el papa Benedicto XVI salió a advertir que el condón no protegía del contagio por el VIH habiendo evidencia científica de sobra de su seguridad?  Porque la sociedad tiene que extender invitaciones a paneles de discusión sobre ética a los teólogos como si estos fueran expertos comparables por ejemplo a la de un filósofo moral en temas como el aborto o la clonación? Como afirma el biólogo evolucionista Richard Dawkings la sociedad ha decidido concederle un respeto diferente a la religión que la protege del escrutinio pero que a su vez opina sobre todo sin reparo. Ese respeto inmerecido como lo afirma Dawkings comenzó a diluirse con el acceso a nuevas fuentes de información, también con la convicción de que toda idea debe ser sometida al análisis racional venga de donde provenga y por la convicción profunda de que el librepensamiento es necesario y útil para el progreso de la  humanidad…


Sanación por la fé

noviembre 30, 2011

Si eres de los que cree en el don de la sanación por medio de la fé te vendría bien mirar este video donde el famoso televangelista Peter Popoff es pillado por el desenmascarador de charlatanes James Randi al develar que el secreto de sus dones le llegaba por una frecuencia radial y no por influjo divino. Como es de esperarse en materia de poderes sobrenaturales el fraude sigue siendo la regla y no la excepción.


Fantasmas. Caso resuelto

noviembre 30, 2011

El siguiente caso es típico en nuestro país: aparece una prueba de un hecho sobrenatural, se consulta a los “expertos” que generalente no son expertos en nada y dan las explicaciones mas inverosímiles e irracionales y se acaba la noticia en un manto de misterio y duda. En este caso se informa sobre una supuesta aparición de un fantasma (una niña) en una fotografía tomada en una estación de policia de Bogota y captada con una movil. El policia atestigua su creencia en fantasmas y las misas por parte de un sacerdote no se hace esperar. Los escepticos jovenes que enfrentan el caso(video en youtube) logran con un poco de sentido común desenmascarar la patraña que no resulta otra cosa que un montaje hecho con una aplicación del Android Market para moviles llamada GhostCam. El problema de esta noticia es que se persuade a la sociedad de enfrentar los casos paranormales desde la fé religiosa y el miedo y no desde el sentido crítico y el analisis racional. Aunque el caso es muy sencillo y puede parecer deliberado, es una lección sobre la importancia de resolver problemas desde la razón y sin apelar al misticismo.


Hello world!

noviembre 30, 2011

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